Covid-19 y crisis política en Nicaragua: caldo de cultivo para el aumento de los femicidios de niñas y mujeres en el 2020

Por: Carmen Herrera y Agustina Cáceres

El 2020 no sólo trajo la pandemia de COVID-19 y el aumento de la represión política de parte del gobierno en Nicaragua, que no para desde el levantamiento cívico de 2018, sino también el número de femicidios que alcanzaron la cifra de 75 mujeres y niñas asesinadas. Este dato se iguala al 2014 calificado como el de mayor número de casos de asesinadas de los últimos años, en los que alarma las 80 niñas y adolescentes asesinadas desde entonces; sumando 17, entre el 2019 y 2020 de este grupo cometidos por hombres mayores de edad y conocidos cercanos de las víctimas.

“El aumento en los femicidios tanto de 2014, que se dio posterior a la aprobación de la Ley Contra la Violencia a las Mujeres en la que se tipifica por primera vez como femicidio al asesinato de mujeres, como en este año producto de la pandemia y de la violencia política en el país, podrían estar entre las causas del acrecentamiento de femicidios, debido a que las causas en las estructuras de poder de los hombres se alteran en contextos adversos o que facilitan la convivencia con el maltratador como ha ocurrido en tiempos de pandemia”, coinciden activistas feministas nacionales.

Entre las causas del aumento de los feminicidios se destacan, la pandemia de COVID-19, el aumento de la violencia política y social luego de la salida de más de 1,500 presos comunes, entre los que se encuentran criminales acusados de violación y asesinatos de mujeres. A eso se suma un Estado que da la espalda a la pandemia del machista en clara respuesta al trabajo del movimiento de mujeres, quien ha apoyado abiertamente la denuncia de Zoilamerica Ortega Murillo, hijastra del actual presidente, mismo que fue señalado como violador en 1998.   

A nivel nacional, sumado a la pandemia, la represión del gobierno incide en el alto índice de femicidios

La violencia política del Estado con el montaje de un sistema represivo desde mediados de 2018, se ha visto reflejado en la forma atroz con que han ocurrido los asesinatos a mujeres en general y en un aumento de la saña con que han eliminado a niñas y adolescentes. 

Durante el 2020, 12 niñas y adolescentes fueron víctimas de femicidio en Nicaragua, los casos conmovieron a sus comunidades cercanas a la opinión pública en general. 

Dos niñas de 12 y 10 años fueron asesinadas cruelmente en el Caribe Norte, a inicios de septiembre, una zona abandonada por el Estado nacional y que a su vez ocupa uno de los primeros lugares en casos de violencia de género y femicidios. 

El aumento de la violencia hacia las mujeres en tiempos de pandemia

La pandemia en sí misma fue calificada por organismos de derechos humanos y el movimiento de mujeres a nivel internacional como un fenómeno que puso en evidencia la necesidad urgente de actuar para acabar con la violencia contra las mujeres y aseguraron que “los femicidios cada vez son más por falta de medidas de prevención y protección efectiva a la víctima”.

La Organización Panamericana de la Salud, ha afirmado que: “El COVID-19 ha creado una nueva urgencia para la acción. Las medidas de aislamiento y distanciamiento social obligatorio, junto con el estrés, la ansiedad y las preocupaciones sociales o económicas, han podido aumentar el riesgo de violencia en el hogar. A medida que aumentan los factores de riesgo de violencia, disminuyen los factores de protección, incluido el acceso a los servicios de salud y protección necesarios”.

Por su parte ONU Mujeres declaró a inicios de la cuarentena (mediados de marzo 2020) que un tercio de las mujeres de la región centroamericana sufriría violencia de género. Según organizaciones internacionales el hecho de que las mujeres ya viven en permanente condición de violencia, esta se acrecienta con el confinamiento debido a las relaciones desiguales de poder que viven con sus parejas hombres. “La falta de recursos, la limitación de conseguir alimentos en tiempos de pandemia, acrecienta la violencia hacia las mujeres en el seno de la familia”, coinciden en afirmar activistas feministas de la región.

La pandemia puso en evidencia a nivel mundial, que a pesar del trabajo del movimiento de mujeres en favor de la igualdad de género, la violencia machista aumentó alrededor del mundo e “incrementó la urgencia de actuar para acabar con la violencia contra las mujeres”, según la ONU.

Y reiteran que los femicidios cada vez son más por falta de medidas de prevención y protección efectiva a la víctima, para lo cual proponen como reto, “repensar las maneras de cuidado, no sólo para evitar la violencia doméstica sino para evitar la transferencia de esa matriz comportamental a las hijas e hijos”. 


*Una producción del Observatorio por la Vida de las Mujeres*

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